Aumento de la deuda es riesgoso para Argentina según analistas

La deuda externa argentina creció en 2017 a un ritmo de 100 millones de dólares al mes y superó los 300.000 millones de dólares como parte de una tendencia que diferentes economistas consideraron peligrosa para un país que tiene una historia financiera traumática.

“Estamos ante una situación crítica”, advirtió Eduardo Basualdo, Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y coordinador del Área de Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), al comentar estas cifras, basadas en estadísticas oficiales, destacó DPA.

Basualdo escribió en 2017, junto a un grupo de economistas y sociólogos, el libro “Endeudar y fugar. Un análisis de la historia económica argentina” que abarca los pasados 40 años, desde la última dictadura militar que gobernó el país (1976-1983) hasta el actual gobierno del presidente, Mauricio Macri. 

El trabajo, publicado por Siglo XXI Editores, destaca que “en términos generales” la gestión de Macri en materia de endeudamiento “se inscribe en una matriz de valorización financiera similar” a la aplicada en el último régimen militar.

“Toda política económica tiene una fuente de financiamiento; la del Gobierno de Macri, casi exclusivamente, es el endeudamiento externo”, afirmó Basualdo.

El objetivo de ese planteo es reducir, o al menos controlar, las cuentas en rojo en materia fiscal, que llegan al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), y comercial, rubro en el que sólo en noviembre pasado, según estadísticas oficiales, hubo un saldo negativo de 7.600 millones de dólares. 

Daniel Heymann, Doctor en Economía por la Universidad de California (Los Ángeles, Estados Unidos), explicó que el volumen de las exportaciones de 2016, por ejemplo, estuvo por debajo del registrado 2005, mientras aumentaban las importaciones.

Para afrontar ese déficit, destacó Heymann, lo que Argentina hizo fue cambiar la forma de financiamiento: “Pasó de gastar las reservas del Banco Central,  la entidad monetaria del país, a recurrir al endeudamiento externo. Salvo un brutal ajuste de la economía, no quedaba otra opción”, sostuvo.

En cambio, para el economista José Luis Espert el Gobierno de Macri sólo recurre al endeudamiento porque “puede hacerlo”, luego de solucionar, a comenzar su mandato, el conflicto que mantenía la Argentina con los denominados “fondos buitre”, los acreedores que no habían aceptado una quita en el monto de la deuda que en su momento habían ofrecido los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner. 

“Cristina y Néstor no podían colocar deuda porque estábamos en default, así que emitían dinero. Este Gobierno puede hacerlo, así que se endeuda”, indicó en declaraciones radiales.

Argentina, la segunda economía de Suramérica, tiene una larga y traumática historia en materia de deuda externa o “eterna”, como tituló el diario Página/12. En 1826 el entonces presidente, Bernardino Rivadavia, contrajo un crédito de un millón de libras esterlinas con la banca Baring Brothers británica. La deuda fue saldada recién un siglo después.

En 2001, el presidente Fernando de la Rúa (1999-2001) renunció dos años antes de culminar su gestión tras un estallido social provocado por una crisis económica que dejó a la mitad de los argentinos en la pobreza y ocasionada porque Argentina se había sostenido durante la década anterior con financiamiento externo.

Basualdo mencionó que entre 1976 y 2015 el año de mayor endeudamiento de la Argentina había sido 1982, en el que confluyeron varios fenómenos financieros y el conflicto bélico que afrontó el país con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas. La deuda llegó ese año a 21.000 millones de dólares, una cifra que fue récord hasta 2016, ya con Macri en el poder, cuando superó los 43.000 millones.

En los dos años de gestión macrista, según cifras oficiales, la deuda creció más del 35% y se encuentra en 307.295 millones de dólares, equivalentes al 56% del PBI. Para encontrar una referencia en la región, México tiene una deuda externa que en septiembre pasado alcanzó los 447.687 millones de dólares, mientras que Brasil llegó en noviembre último a 317.200 millones de dólares, en ambos casos según estadísticas públicas.

“No queremos seguir tomando deuda y obligar a nuestros hijos y nietos a pagarla”, dijo Macri hace una semana. Dos días después, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, confirmó que el país contraía deuda por otros 9.000 millones. 

En junio pasado, Caputo fue quien anunció la colocación en el exterior de un bono de deuda a 100 años, el lapso más largo en la historia del país, abarcable a  10 generaciones.

Mariano Barrera, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), comentó que las características del actual endeudamiento son distintas a otras anteriores, “porque lo que se impone es un explosivo aumento de la deuda pública nacional y de las provincias”. Además, resaltó que la toma de deuda durante el macrismo pasó de hacerse en pesos a dólares, a lo que se suma un incremento de las tasas de interés y una reducción del plazo promedio de pago. 

“Todo eso genera un marco que no es sustentable en el tiempo. No será en los próximos dos años, pero el panorama se volverá cada vez más agobiante”, dijo Leandro Bona, economista de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Para Herymann, el “desafío argentino es dar pronto señales de una recuperación” económica porque “no se puede sostener esta tendencia de endeudamiento durante muchos años. No vamos ahora hacia una crisis de deuda, pero si extrapolo este panorama a cinco años, entonces no llegamos a buen puerto”, agregó.

Vía DPA

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