Rajoy y Sánchez refuerzan su pacto y se preparan para un 155 más largo

Sin miedo, pero sin prisa. La frase que en la víspera dejó el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, aparece como perfecto reflejo del estado de ánimo que hay en Moncloa, Génova y Ferraz respecto a una eventual aplicación del artículo 155. «Cuesta más la primera vez que la segunda», dijo el número tres del PSOE.

Tanto en el Gobierno y el PP como en el PSOE quedó ayer de manifiesto que la aproximación a una nueva intervención de la Generalitat está desprovista de cualquier dramatismo. Especialmente claro fue el líder socialista, Pedro Sánchez, que fue tajante en su rueda de prensa en Ferraz: «La respuesta es sí. Lo habría. El debate es qué artículo 155. Si toma el camino que ha anunciado el señor Torra se aplicará el 155. Con contundencia».

Antes, se había desplazado a Moncloa y en espacio de apenas cuarenta y cinco minutos Rajoy y Sánchez salieron de allí con un comunicado conjunto pactado en el que resaltaban haber acordado «reforzar su acuerdo político para la defensa del orden constitucional en España y también ante nuestros socios europeos».

El líder de la oposición, el primero en comparecer ayer, insistió de forma clara en que habrá activación «ante cualquier intento de quiebra de la legalidad que eventualmente se pueda producir». Aunque Sánchez se muestra muy escrupuloso respecto a en qué punto se podría aplicar, del acuerdo entre el Gobierno y el PSOE destaca «el rechazo a cualquier intento de crear estructuras paralelas» al margen de la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña: «La idea fundamental es que no hay dos legitimidades, hay una. Si decide plantearlas que sepa que se va a encontrar un muro», indicó Sánchez.

El líder del PSOE no quiso anticipar cuál sería el punto de activación del 155, pero sí ha dejado claro que en esta ocasión sería «de naturaleza diferente», porque en el momento en que se planteó «el objetivo era restablecer la legalidad y que los catalanes hablasen» pero que «ahora, en el inicio de la legislatura el sentido de la aplicación sería distinto». Parece existir consenso en que convocar elecciones no sería la prioridad de una nueva intervención.
Eso es algo que Rajoy evitó también especificar en su rueda de prensa en Sofía, a donde se desplazó por la tarde para entrevistarse con el primer ministro de Bulgaria. Pero antes, y tras el encuentro con Sánchez, en la reunión a puerta cerrada del Comité Ejecutivo Nacional, Rajoy pidió a los suyos que comprendiesen si existe falta de precisión en algún momento porque no se quiere anticipar ninguna respuesta hasta ver cómo actúa el nuevo Govern. Y trató de tranquilizar a los suyos respecto a unas eventuales exigencias de Albert Rivera. Dejando claro que es él, y en extensión Pedro Sánchez en virtud de su acuerdo, quien marca la hoja de ruta de la respuesta del Estado. Los dos están de acuerdo en que no es preciso ceder a las exigencias de Rivera de ampliar el 155, y que éste se extinguirá con el nuevo Govern. Y que lo que ahora toca es estar vigilante y responder con prontitud.

A la espera de Ciudadanos

El acuerdo refuerza el papel de PP y PSOE y aísla a Ciudadanos, al que se pide que se sume al acuerdo. Mientras por la mañana Sánchez asumió el perfil más duro, acusando a Albert Rivera de utilizar las crisis en Cataluña como «elemento de confrontación territorial» y de «utilizarlo para arañar algunos votos en el resto de España», por la tarde Rajoy se enfundaba el traje de presidente del Gobierno y dijo confiar totalmente en que Rivera «se mantenga» en el acuerdo en la reunión que tendrá con él mañana en La Moncloa.

El Gobierno ve imprescindible reforzar esa unidad, y quiere evitar el choque con el líder de Cs sobre la aplicación del 155. «Espero que el señor Rivera esté en el consenso. Haré lo que esté en mis manos para que así sea», aseguró Rajoy, quien prefiere pensar que en realidad el líder de Ciudadanos nunca se ha salido del acuerdo. «Estamos hablando de lo más importante que tenemos como españoles, que es nuestra Nación. Debemos trabajar conjuntamente y buscaré la unidad. No haré ni diré nada que la dificulte», prometió. Rajoy planteará a Rivera la necesidad de dar una respuesta firme, proporcional y serena a las decisiones que pretenda tomar Torra fuera de la ley. La posibilidad de volver a aprobar medidas al amparo del artículo 155 está sobre la mesa del Gobierno, sin ningún tipo de complejo.

Pero en La Moncloa subrayan que la respuesta que se dé será gradual, pues hay pasos previos, como los recursos ante el Tribunal Constitucional, que no se saltarán. Entre otras razones porque en el Gobierno preocupa mucho la imagen exterior y el mensaje que se envíe a la Unión Europea.

La Moncloa ve necesario mantener el apoyo de todos los países de la UE, y para ello sabe que cuando se tomen decisiones en Cataluña debe quedar claro también en el exterior que están «cargados de razones», una expresión que también se repite en Ferraz.

Preguntado por ello, Rajoy indicó que vería «positivo» una reunión con Torra, pero recordándole que él solo hablará «dentro de la ley».

Vía abc

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