Rajoy reivindica en Pekín la fortaleza de la economía española

Con una inversión inicial de 40.000 millones de dólares, la conocida como la Nueva Ruta de la Seda ha despertado grandes expectativas en todo el mundo. El proyecto, auspiciado por el presidente chino, Xi Jinping, contempla la construcción de carreteras, puertos y vía férreas -entre otras infraestructuras- en más de 60 países del mundo, un ambicioso y multimillonario Plan Marshall chino del que ahora España también espera sacar tajada.

Por eso, pocas horas después de aterrizar en Pekín a bordo de un avión de la Fuerzas Armadas, el jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, destacaba en presencia de su homólogo chino la fortaleza de la economía española tras superar una crisis “descomunal” y le hizo saber del potencial que poseen las empresas nacionales del sector de las infraestructuras.

“Nosotros tuvimos una crisis económica descomunal. Tras cinco años de crecimiento negativo, ahora la hemos superado y somos el país que más crece entre los más importantes de toda Europa”, destacó el mandatario español en su primer acto oficial en el gigante asiático. Además, aprovechó el encuentro en el Gran Palacio del Pueblo para trasladarle a Xi una invitación del Rey para que visite España en el futuro.

Rajoy, que también mantendrá hoy un encuentro con el primer ministro chino, Li Keqiang, agradeció a sus anfitriones la invitación a la cumbre de la Nueva Ruta de la Seda (OBOR, en inglés) que arranca mañana en Pekín y durará dos días. En la cita estarán presentes casi una treintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre los que destacan el ruso Vladimir Putin, el turco Tayyip Erdogan o el italiano Paolo Gentiloni, pero en donde brillarán las ausencias de los líderes estadounidenses, británicos o franceses entre otros. Además, unos cien países más contarán con algún tipo de representación en el encuentro, en el que también estarán presentes las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El proyecto impulsado por China pretende abrir en los próximos años seis rutas terrestres y marítimas para revitalizar su comercio con el resto de Asia, Europa y África. Además, este plan -que vio la luz en 2013 pero que todavía cuenta con numerosos puntos sin concretar- le daría a Pekín la posibilidad de dar salida a sus excedentes de producción de acero y otros bienes, uno de los grandes retos para el futuro de su economía. Para ello, cuenta con dos instrumentos financieros básicos: el Fondo de la Ruta de la Seda, constituido en 2014 con 40.000 millones de dólares, y el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras, que cuenta con un capital de 100.000 millones de dólares.

Para Rajoy, que acudió a Pekín acompañado del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y por la secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela, este es su tercer viaje al país asiático desde que es presidente del Gobierno. En el último encuentro mantenido por los dos mandatarios en 2016, Xi ya le comunicó su deseo de que España se implique más en la Nueva Ruta de la Seda y que contribuya a mejorar la cooperación entre China y Europa.

El Gobierno español destacó que este foro es “una oportunidad para que España pueda hacer valer la capacidad de sus empresas para asumir contratos de infraestructuras, principalmente en países de Asia Central y meridional, e incluso en Europa oriental”. Como ejemplos de la experiencia en este sector, citaron las obras de ampliación del Canal de Panamá o la construcción del tren de alta velocidad Medina-La Meca, en Arabia Saudí. Precisamente, la alta velocidad será una de las bazas a jugar por la representación de España, que cuenta con 3.000 kilómetros de ese tipo de vías y es el segundo país del mundo en el uso de esa tecnología, tan solo por detrás de China.

Está previsto que Rajoy intervenga para mostrar a España como un país “fiable” y que destaque la capacidad su capacidad en sectores estratégicos y el turismo, además de ofrecerse como puente para América Latina y sus mercados. Sin embargo, el alcance de este rol es puesto en duda por algunos analistas como el think tank Cidob, que en un informe de 2016 señalaba que China ya se encuentra en pleno proceso de afianzar su influencia en el continente latinoamericano. “En los últimos años, (China) ha cerrado tratados de libre comercio con varios países (latinoamericanos) e impulsa plataformas de diálogos multilaterales como el Foro de Cooperación China-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)”, a lo que se suman inversiones multimillonarias (250.0000 millones de dólares) para la próxima década.

Via EL MUNDO

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