La dictadura del dólar y el Bitcoin como alternativa

El dólar ha sido utilizado como la principal herramienta de dominación de Estados Unidos y sus corporaciones para expandir su imperio. No queda ninguna duda de que es necesaria una desvinculación del dólar para garantizar la soberanía nacional. El monopolio del sistema mundial de pagos ha sido una herramienta que, junto con el arsenal militar, ha funcionado para someter pueblos y apropiarse de sus riquezas. Es necesario que los Estados que persiguen su soberanía busquen mecanismos de intercambio independientes. La tecnología del Bitcoin abre el camino a esta posibilidad.
Desde su aparición en 2008, el Bitcoin se ha calificado como una moneda “subversiva”, y desde nuestro lado de la guerra económica hay quien, víctima del bombardeo mediático, ha repetido este cliché. Si una tecnología es subversiva, debemos apropiarla y utilizarla para combatir el gran capital, no nos olvidemos que ser chavista es ser principalmente subversivo.

La invasión del dólar y sus daños colaterales

La prensa internacional anunció el levantamiento de las restricciones para que Cuba pudiera utilizar dólares en sus transacciones comerciales. Esto resultaría en el fin de una serie de restricciones y multas que se aplicaban a los bancos que servían como intermediarios en las transacciones entre Cuba y el resto del mundo. 50 años de resistencia del pueblo cubano han puesto de rodillas a la arrogancia imperial.

Para el año 2001, el Fondo Monetario Internacional obligó a Argentina a instaurar una caja de convertibilidad que fijaba el precio del peso al de la moneda norteamericana, la diferencia de tasas de interés permitió que los banqueros y la clase dominante pusieran a andar una “bicicleta financiera” multiplicando sus ingresos mágicamente. Cuando el modelo hizo crisis, Argentina se vio imposibilitada de pagar sus deudas. El gobierno de Cristina Kirchner negoció con el 90% de acreedores un acuerdo que permitía honrar la deuda en condiciones más decentes; un pequeño grupo no aceptó. Bastó con que llegara un gobierno neoliberal al poder para que saliera a defender al 10% de los usureros, que reclaman quedarse con buena parte de los activos de la nación argentina.

A finales de los años 90, Ecuador cayó en una crisis de pago que desplomó su moneda y la hizo prácticamente fútil. En la larga noche neoliberal, la decisión del gobierno de entonces fue eliminar la moneda nacional y entregarse al dólar. Hasta el día de hoy Ecuador no cuenta con una política monetaria propia que le permita atender las necesidades de su economía.

La guerra económica local y los defensores de dólar

En la Venezuela de 2016, la caída de los precios del petróleo ha ocasionado una escasez de divisas que ha dificultado las importaciones, por lo que el capital internacional ha aumentado el tipo de interés que debe pagar el país para endeudarse, negando de hecho el acceso al financiamiento internacional y permitiendo que los grandes especuladores internacionales registren gigantes ganancias apostando a la caída del socialismo y la entrega del poder a actores políticos que buscan poner todos nuestros recursos naturales y los frutos de nuestro trabajo a disponibilidad de los poderes monopólicos mundiales.

El mismo día que asumió la actual Asamblea Nacional, controlada por la derecha, el operador de la burguesía local Henry Ramos Allup afirmó que el bolívar “no vale ni el papel en el que está impreso”, y unos días más adelante José Guerra, una especie de rockstar opinador económico de la política farandulera de este país, afirmó que en algún momento habría que proponerse la eliminación de la moneda. Incluso un personaje que se disfraza del Che Guevara afirmaba que hay que dolarizar la economía.

¿Por qué mantenerse atado al dólar?

El dólar continúa siendo la principal moneda de intercambio y referencia, el 87% de las operaciones de cambio de moneda a nivel mundial se hacen con dólares de Estados Unidos. Sin embargo, el dólar no está respaldado por reservas de oro ni de diamantes, no tiene ningún valor intrínseco ni está controlado por alguna autoridad sometida a un control democrático. Haciéndole caso a Ramos Allup, el dólar “no vale ni el papel en el que está impreso”. De hecho el 90% de los dólares no están impresos, son sólo anotaciones en computadoras, a cambio de las cuales se obtienen recursos naturales, productos terminados y trabajo humano que sí existen, que sí tienen valor y requieren sangre y sudor.

Y ¿cómo funciona la dictadura del dólar?

A diferencia del modelo del Banco Central que rige en la mayoría de los países, donde existe cierto control democrático, la Reserva Federal es una entidad privada conformada por las juntas directivas de los grandes bancos que, de hecho, controla a los poderes electos de Estados Unidos. Eso convierte a los banqueros gringos en los dueños del mundo, sin hacer prácticamente nada.

Eso es posible debido a que en la actualidad todos los países se relacionan con el exterior mediante el uso de dólares, viéndose obligados a exportar productos y recursos para comprar dólares e importar todo aquello que necesiten del exterior. Eso ocurre en todas las economías, menos en la gringa donde los banqueros sólo necesitan unos cuantos golpes de teclado para crear dinero y tener acceso a todos los recursos del mundo, sin necesidad de recurrir a una metáfora.

¿Por qué mantenerse atado al dólar? Hasta hace poco no existía ninguna alternativa, puesto que los sistemas bancarios requerían de una moneda común para operar y el uso del oro o el platino físicos como medio de pago resultaban muy costosos, lentos y engorrosos, puesto que implicaban el trasteo de toneladas de metal de un punto a otro de la Tierra.

El Bitcoin como alternativa

Uno de los problemas de las transacciones internacionales era llevar un registro de las operaciones de una manera transparente y confiable para ambas partes, por lo que era necesario un intermediario, por eso la importancia que toman los grandes bancos internacionales en el comercio mundial.

La tecnología permite hoy en día organizar un sistema de pagos que sea confiable, transparente e independiente de los grandes bancos, lo que abre el camino para mecanismos de pago directo entre países sin el uso del dólar. Desde 2008, existe un sistema de pagos conocido como Bitcoin (con mayúscula, para referirse al sistema) que permite el intercambio entre personas en distintas partes del planeta sin el uso de bancos u otros intermediarios. La transacción no solamente puede ser verificada por ambas partes sino que puede ser verificada por la totalidad de los usuarios del sistema, garantizando su seguridad.

De hecho, la fortaleza del Bitcoin es que, a diferencia del secreto bancario que utilizan los principales bancos para proteger a los grandes capitales, todas las transacciones son verificadas por todos los usuarios, quienes verifican la autenticidad de las mismas y evitan que estas puedan ser revertidas. Los pagos se realizan a través de bloques de información conocidos como bitcoins (con minúsculas, para referirnos a las unidades). Estas unidades de información pueden ser creadas por cualquier persona u organización con el equipo computacional adecuado y comercializadas en monedas locales.

El Bitcoin no está controlado por ninguna potencia imperial

A diferencia del dólar, el bitcoin no puede ser utilizado como una herramienta especulativa para deteriorar una economía, dado que no existe un único productor de bitcoins ni existe la posibilidad de crear bitcoins ficticios a partir de bonos de la deuda ni de créditos interbancarios como ocurre con el dólar.

Al no ser un mecanismo de pago controlado por ninguna potencia, no existe la posibilidad de que esté sometido a sanciones, bloqueos o que sea utilizado para sabotear la economía de un país, como recientemente ocurrió con Rusia, cuando fue amenazada con ser excluida del uso del sistema de pagos internacionales Swift como una sanción por la recuperación de la península de Crimea.

Se entiende que el Bitcoin es una tecnología novedosa que aún debe perfeccionarse, y como toda tecnología innovadora, presenta retos y oportunidades, pero cada mejora que se haga de esta tecnología y del apoyo de Estados que, como el venezolano, buscan la independencia del gran capital trasnacional, es un paso en el debilitamiento de los grandes bancos, que oprimen a pueblos enteros, financian guerras y destruyen el planeta para su beneficio. Y como toda novedad, los defensores del viejo orden, en este caso los defensores del dólar, buscan atacar esta nueva tecnología.

La tecnología del bitcoin, como toda creación humana, tiene tantas utilidades como diversa es la especie. Esto ha dado lugar a que tanto las grandes empresas financieras empiecen a interesarse por el beneficio económico que puedan obtener, como que sus ventajas sean aprovechadas por narcotraficantes y otros delincuentes. En todo caso, tantos los grandes bancos como los narcotraficantes siguen prefiriendo el dólar como su moneda, y prefieren operar con bancos como el HSBC o directamente con billetes verdes en efectivo como el Estado Islámico, que según ellos es preferible al oro.

El uso de tecnologías como Bitcoin en los intercambios bilaterales permitirá el desarrollo de relaciones de complementación entre naciones soberanas, sin la intervención de Estados Unidos y liberados de la esclavitud del dólar.

Queremos, entonces, incentivar el debate revolucionario sobre las opciones que se nos presentan para romper con una dictadura global. Para ello debemos presentar argumentos e ideas consolidadas sobre la base de la realidad y, sobre todo, con criterio propio, sin repetir los argumentos de nuestros enemigos, encerrándonos en los límites que ellos quieren imponer.

Vía MisionVerdad.com

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