Alemania se prepara para una ola de ciberataques rusos

“Debe quedar claro para todos que Rusia interfirió descaradamente en nuestras elecciones”. Así de claro fue el exdirector de la CIA John Brennan el pasado 23 de mayo cuando confirmó la intervención rusa en unos comicios que llevaron al magnate populista Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Al otro lado del Atlántico, Alemania quiere evitar a toda costa que esas palabras se repitan en alemán. Para ello, el Ejecutivo de la cancillera Angela Merkel ha trabajado en la creación de un software que evite la injerencia del Kremlin en las elecciones del próximo 24 de septiembre.

“Hay una creciente evidencia de ataques perpetrados para influenciar las elecciones y esperamos un nuevo salto en ciberataques antes del voto”, aseguró en junio Hans-Georg Maassen, jefe de los servicios de inteligencia domésticos (BfV). Frente a esa advertencia, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que preside Merkel ha pedido una ley que permita contraatacar y eliminar a los servidores enemigos.

Así, la Agencia de Seguridad Informática del Gobierno (BSI) ha contratado hasta 180 expertos para proteger el sistema de voto alemán de intromisiones externas. En abril, el Ejército anunció la creación de una unidad de ciberseguridad con 12.000 soldados y 1.500 civiles para proteger diversas infraestructuras del país como centrales de energía o hospitales. El Ministerio de Defensa alemán aseguró que sus redes han sido atacadas en más de 820.000 ocasiones en lo que va de año.

Grupo vinculado al Kremlin

Según firmas japonesas y estadounidenses expertas en ciberseguridad, detrás de estos ataques estaría un complejo grupo de espionaje cibernético vinculado al Kremlin. Conocidos como Pawn Storm, Advanced Persistent Threat 28 o Fancy Bear, estos hackers tendrían una relación directa con la dirección de la inteligencia militar rusa, algo que también han señalado antiguos miembros del Gobierno de EEUU.

A pesar de que el presidente ruso Vladímir Putin ha negado reiteradamente que su Gobierno nunca ha participado en este tipo de actividades, el pasado 1 de junio no descartó la posibilidad de que esos ataques pudiesen haber sido perpetrados por individuos rusos con “mentalidad patriótica”.

Desestabilizar Europa

A falta de escasos dos meses para la celebración de las elecciones federales, Merkel parte con una cómoda ventaja frente a los socialdemócratas (SPD) que le permitiría seguir en el poder. Se teme que los esfuerzos de injerencia rusa sirvan para reforzar al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que batalla en las encuestas para ser la tercera formación más votada, y que se trate de captar a los alrededor de 2,5 millones de electores alemanes que hablan ruso. En febrero, la entonces líder de AfD Frauke Petry se reunió en secreto en Moscú con diputados rusos cercanos a Putin como Vyacheslav Volodin, antiguo jefe de gabinete del presidente.

Ese apoyo del Kremlin a partidos que intentan desestabilizar el orden democrático europeo a través de Pawn Storm se ha repetido en otros países del continente. En Francia, el grupo es el principal sospechoso del ciberataque “masivo y organizado” al equipo electoral de Emmanuel Macron y de la filtración de correos robados el día antes de las elecciones. Los Países Bajos optaron por volver al voto manual para evitar así el pirateo ruso. En EEUU, el Partido Demócrata también sufrió ataques. Donald Trump, Marine Le Pen y Geert Wilders eran sus apuestas desestabilizadoras.

Largo historial de ciberataques

El temor de las autoridades alemanas responde a un largo historial de ciberataques. Entre marzo y abril las fundaciones Konrad Adenauer y Friedrich Ebert, los dos principales centros de pensamiento de los conservadores y los socialdemócratas alemanes, fueron atacados por el grupo de ‘hackers’ con la “posible intención” de llegar a los partidos, según aseguró el experto en ciberseguridad estadounidense Feike Hacquebord en declaraciones al diario alemán ‘Handelsblatt’. A pesar de ese intento de ataque no se llegaron a robar datos. En noviembre, otro ataque fallido bloqueó hasta un millón de conexiones del servidor informático alemán Deutsche Telekom tras intentar secuestrar módems de todo el país.

El peor caso se vivió en mayo del 2015, cuando en un potente ciberataque al Bundestag, el Parlamento alemán, se robaron hasta 16 gigabytes de datos, lo que se calcula que serían más de un millón de correos electrónicos. El ataque pasó inadvertido durante más de una semana y consiguió infligir graves daños en la estructura de la Cámara que representa a los ciudadanos de la mayor potencia económica de Europa.

Toda esa información podría salir a flote para las elecciones. “Estoy bastante seguro de que en septiembre volveremos a ver esos 16 gigabytes”, aseguró el diputado conservador Thomas Jarzombek. Aún así, según apuntó la revista ‘Bloomberg’, los grandes partidos políticos habrían acordado en secreto no sacar tajada electoral de ninguna información que pueda filtrarse a última hora.

Via EL PERIODICO

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