El sabroso ocumo

El ocumo (Xanthosomas sagittifolium) es una planta silvestre de la familia araceae, originaria de América Central y de América del Sur.  De su lugar originario se extendió hacia las Antillas y al resto de América; siglos después llegó a Europa, y los portugueses y españoles lo transportaron a África Occidental y a Oceanía.

No debe confundirse con el llamado ocumo chino (Colocasia esculenta), el cual es nativo de Asia. En el oriente venezolano se le denomina ocumo blanco para diferenciarlo del chino.

En Venezuela también se conoce otra variedad de ocumo: el morado (Xanthosoma violaceum Schott); cuya textura es más blanda que la del ocumo blanco.

Para la época del descubrimiento de América era un cultivo importante en Centro América, Colombia, Venezuela y las Antillas; y el historiador José de Oviedo y Baños y el fraile Bartolomé de las Casas se refirieron al ocumo como uno de los mejores alimentos de los indígenas americanos.

Es una planta herbácea de aproximadamente 2 metros de altura con  flores blancas en espigas. Se reproduce bien en climas  calientes; y es un cultivo de fácil propagación vegetativa.

Posee forma esférica, normalmente está cubierto con raíces pequeñas, tiene un sabor delicioso; es un alimento rico en fibra, almidón, proteínas, carbohidratos, hierro y fósforo con el cual se pueden elaborar platos salados y dulces.

Tiene una cantidad similar de carbohidratos a la contenida en otros alimentos harinosos, pero se considera que es mejor para los niños pequeños y las personas con alergias alimentarias pues sus partículas de almidón, que son muy pequeñas, son más digeribles.

Su contenido de proteínas es bajo, pero tiene más que otros tubérculos, y su alta cantidad de minerales sólo es superada por la yuca.

Sus hojas, que en Venezuela no se consumen, tienen más vitamina C, A, hierro y calcio que otras plantas como la acelga y la espinaca.

El dato

Con miel de abeja 

El jugo del ocumo, mezclado con miel de abejas, se utiliza para el tratamiento de las fístulas, el pólipo ulceroso, del cáncer de la nariz, y del albarazo, que es una enfermedad de los caballos caracterizada por manchas blancas en la piel. La cataplasma hecha con la raíz fresca y miel de abejas se usa para curar la gota y en las úlceras corrosivas.

Uso medicinal

En la medicina popular tiene numerosas aplicaciones: los polvos de la raíz o su cocimiento se aplican en el asma y catarros crónicos; su jugo se coloca en los ojos para curar las nubes y las opacidades de la córnea; el zumo de las hojas se utiliza contra las gusaneras; las hojas restregadas en los pies y las manos preservan de las mordeduras de culebras.         

Comida nacional

El ocumo es un tubérculo que se cultiva para usos comestibles, medicinales y ornamentales y que es utilizado en la preparación de comidas, especialmente como acompañante en forma de buñuelos, frito y en puré; en sopas, cremas y postres. En nuestro país es usado fundamentalmente como parte esencial en el sancocho venezolano.

La receta 

Buñuelos de ocumo

Receta de la chef Vanessa Rolfini

Ingredientes

3 tazas de ocumo pelado y troceado

Πde taza de aceite

1 cucharadita de canela molida

Œ cucharadita de pimienta recién molida

2 clavos de especia

1 cucharadita de azúcar

Πtaza de agua

1 taza de queso blanco duro rallado

2 huevos

3 cucharadas de maicena

Aceite para freír

1 taza de melao de papelón

 Preparación

• Precalentar el horno a 180ºC o 350ºF

• En una bandeja mezclar bien el ocumo, el aceite, la canela, la pimienta, el clavo de olor, el azúcar, el agua y la sal. Tapar con papel aluminio y hornear por 45 minutos o hasta que ablande el ocumo (este paso se puede hacer con un día de antelación).

• Cuando esté listo, dejar enfriar, escurrir el líquido y triturar con la ayuda de un tenedor hasta que quede una mezcla uniforme, no importa si quedan algunos tropezones de ocumo. Si quiere una textura más delicada procese el ocumo con un pasapuré.

• Tomar la pasta de ocumo, mezclarla con los huevos, el queso y la maicena. Rectificar el punto de sal.

• Con las manos húmedas tomar porciones de mezcla no más grandes que una pelota de golf, no hace falta darles forma, y freírlas hasta que doren.

Bañarlos con melao de papelón.

Via EL UNIVERSAL

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