Cinco protagonistas de la crisis política brasileña

Sao Paulo, Brasil.- Con la formalización de la denuncia del fiscal general, Rodrigo Janot, contra el presidente Michel Temer por corrupción pasiva, la crisis política brasileña entró en una nueva fase.

La película de suspenso que vive la escena política nacional tiene cinco protagonistas: Joesley Batista, directivo de JBS cuya delación dio pie a las investigaciones contra el Jefe de Estado; Janot, que afirmó en su denuncia que el mandatario “engañó” a los brasileños; Temer, quien vive el momento más amargo de su carrera política; el exdiputado Rodrigo Rocha Loures, en prisión y en la mira de la justicia; el jefe de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, aliado de Temer.

Joesley Batista, el matarife de Temer 

Heredó el apetito comercial de su padre, José Batista Sobrinho, cuyas iniciales dieron nombre al grupo JBS, el gigante de la carne brasileña. Con una carrera vertiginosa al frente de la empresa, Joesley, de 44 años, sacudió el país cuando a mediados de mayo se divulgó la grabación de una conversación con Temer en la que éste parecía consentir el pago de sobornos para mantener callado a un exdiputado.

Las delaciones premiadas de Batista y otros ejecutivos de JBS salpicaron a casi 2.000 políticos y permitieron la denuncia formal de Temer por corrupción pasiva.

“La corrupción se volvió regla del juego”, dijo el ejecutivo en una entrevista con la revista Época en junio, definiendo a Temer como el “jefe de la organización criminal más peligrosa del país”.

Rodrigo Janot, el fiscal acorazado 

En 2013, cuando el país enfrentaba protestas y descubría la punta del iceberg de la institucionalizada corrupción brasileña, Rodrigo Janot asumió la Fiscalía General de la República.

En cuatro años, ha emitido pedidos de prisión contra algunos de las personalidades más conocidas de Brasilia, como el exdiputado conservador Eduardo Cunha y el exsenador Delcídio de Amaral, del PT (izquierda).

También pidió investigar a los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff y no le templó el pulso cuando, en mayo, ordenó prisión preventiva para un fiscal por supuesta obstrucción a la justicia.  

“En estos momentos, el único camino seguro es seguir el cumplimiento irrestricto de la Constitución”, dijo entonces.

Janot sumó otro hito a su carrera, formalizando ante el Supremo Tribunal Federal una denuncia contra Temer por corrupción pasiva. Podría acusarlo también de obstrucción a la justicia.

Michel Temer, un salvador amenazado 

Llegó al poder hace poco más de un año cuando el Congreso decidió apartar del cargo a su compañera de fórmula Dilma Rousseff, y ahora es su mandato el que pende de un hilo.

Con 76 años, este veterano estratega que se hizo fuerte en los bastidores de Brasilia se ha convertido en el primer mandatario en ejercicio en ser formalmente inculpado por corrupción en la historia del país.  

Su gobierno está en la cornisa desde que a mediados de mayo se reveló una comprometedora grabación en la que se le oía avalar la compra del silencio del poderoso expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, actualmente preso.

Pragmático y con el apoyo de los mercados, Temer parecía apostar por una reforma económica que, de resultar exitosa, le permitiría pasar a la posteridad como el presidente que sacó a Brasil de la peor recesión de su historia.

Pero las reformas avanzan lentamente, la recuperación demora y su popularidad se hunde: la última encuesta Datafolha la sitúa apenas en 7%. Nadie se atreve a asegurar ahora si este abogado conservador, que llegó al poder prometiendo un gobierno de “salvación nacional”, logrará salvarse a sí mismo.

Rodrigo Rocha Loures, el hombre de la maleta 

“El hombre de la maleta”. Así fue bautizado este exdiputado después de que fuesen divulgadas en mayo imágenes en las que se le ve llevando una valija con medio millón de reales (150.000 dólares).

Según la delación de Batista, el dinero era parte de un soborno ofrecido al gobierno para favorecer los negocios de la empresa.

Rocha Loures fue designado por Temer para intermediar con los representantes de la compañía, según se desprende de la conversación grabada entre el mandatario y Batista, presentada como evidencia en el marco del acuerdo con la justicia suscrito por el empresario.

Preso desde comienzos de junio, este cercano colaborador y hombre de confianza de Temer ha reiterado que no negociará una delación, que podría ser el tiro de gracia para el mandatario.

Rodrigo Maia, un posible recambio 

Comenzó la legislatura como diputado del derechista DEM, entonces un partido menguante, y puede acabarla como presidente de Brasil.

Jefe de la Cámara de Diputados desde julio de 2016, Maia, de 47 años, también investigado por corrupción, asumirá el poder en caso de que la Cámara de Diputados valide la denuncia contra Temer.

Y muchos lo mencionan como un posible presidente de transición para concluir el actual mandato, a fines de 2016. Hijo del exalcalde de Río de Janeiro César Maia, lleva media vida en política y conoce con detalle la Cámara que tiene ahora en sus manos.

Via EL UNIVERSAL

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