La India: Un encuentro que nunca termina

Cuando se emprende un viaje a la India los cambios empiezan a surgir desde el momento en que empacas las maletas, y en la espera de ese encuentro comienza la aventura. Encontrarse con una civilización milenaria requiere de amplitud y generosidad. India es frenética y vive cotidianamente  de ese modo. Su historia, vasta en dominaciones e imperios, en marajás que establecieron lo majestuoso y eterno, comprende un país que no tiene límites y en el que no hay principio ni fin.

En la India

El país es una bellísima contradicción de esencias y caminos, un escondite a lo ilimitado e infinito, en donde el karma y la reencarnación pautan el día a día, dentro de almas que no se despojan de su pasado para eternizar el futuro. La intensidad de cada mirada india es cautivante, capaz de arrojarte en caminos espirituales de tolerancia y bondad. En las calles se mezclan miradas y sonrisas espontáneas en medio de la anarquía y el  tráfico cotidiano.

En la India

La religión y la cultura se entrelazan para destacarse en el movimiento de sus días, con ceremonias tradicionales que logran una inquebrantable identidad. La vasta cantidad de rituales, en el Ganges, en Varanasi, la ciudad más sagrada de India, en donde uno de sus principales actos cotidianos consiste en realizar baños y sumergirse en aquellas aguas pacientes para lavar los pecados.

India

El festejo de lo cotidiano, en ceremonias religiosas no tiene horarios y hace de cada instante un momento trascendente. Ofrendas para más de 30 millones de Dioses se practican en cada momento del día. Leche de las vacas sagradas, ornamentos florales, incienso y velas, son parte de los regalos para idolatrar a sus sabios guías. Vishnu, el Dios más venerado de la India, se encuentra omnipresente en cada esquina de adoración y  alabanza.

La mezcla de razas y de pueblos (arios, mugoles, portugueses, ingleses, gitanos y otros) se asemeja a una combinación de sabores que el alma no olvida. Cada región tiene su propia cultura gastronómica, siendo el curry una de las mezclas de especias con mayor protagonismo en la mayoría de los platos emblemáticos del país.

La vestimenta está llena de colores vibrantes: saris con destellos de luz, pedrería, bordados impecables y sedas sutiles; logran una estética visual callejera que no deja espacio sino para la plena contemplación. Rememorar las majestuosa ruta de la seda, hoy día patrimonio de la humanidad, es parte del denso camino histórico que India requiere para ser digerida como merece. El maquillaje en los ojos profundos de las mujeres indias es habitual, y parte de su cultura que se inclina siempre a lo extravagante, logrando miradas que incitan a la sensualidad y el misterio.

India

India es disturbio cotidiano y regocijo. India es todo al mismo tiempo, abundancia y escasez. Es un encuentro para desatar frenesí en la memoria del goce. Civilización que trasciende y que se destaca por su fiereza. Imponentes monumentos, templos grandiosos, palacios inimaginables.  Edificaciones hechas para inmortalizar el amor, como el Taj Mahal, y otros, para enaltecer la grandeza sin fin de marajás que no conocieron los límites de los placeres de vivir en la abundancia extrema.

La música excitante marca el alma y la purifica. India se abraza con pasión,  dando inicio a un encuentro que nunca termina. Te acercas a ella para continuar descubriéndola, con recuerdos que atesoras eternamente.

Mariangélica Ramírez Saldivia

Vía El Universal

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