Migración, seguridad, desempleo y UE son temas de los candidatos franceses

París.- Los franceses irán a las urnas este domingo para elegir a un nuevo presidente tras una campaña que se vio empañada por una serie de escándalos y por un intenso debate sobre el futuro de Europa.

Un resumen de los principales desafíos que enfrenta el país y algunas de las propuestas de los cuatro candidatos con mayores posibilidades de pasar a la segunda ronda, que será el 7 de mayo, informó DPA:

MIGRACIÓN E IDENTIDAD: La llegada de inmigrantes y la integración, el papel de la religión (sobre todo del islam) en la sociedad y los valores de la República son un tema candente en Francia desde hace años. Un buen ejemplo fue el exagerado debate sobre la prohibición del “burkini”, el bañador que cubre todo el cuerpo, en la Costa Azul el año pasado. Detrás de todo esto hay un problema real: la marginalidad de algunos suburbios habitados sobre todo por inmigrantes del norte de África, la radicalización y una profunda inseguridad de los franceses ante la globalización.

Los postulantes de derecha, con Marine Le Pen (Frente Nacional) a la cabeza pero también el conservador François Fillon (Los Republicanos) quieren limitar la inmigración y el derecho de asilo. Por su parte, el liberal Emmanuel Macron (¡En Marcha!) aboga por mantener la actual política, mientras que el izquierdista Jean-Luc Mélenchon (Partido de Izquierda, PG) pide una mejor atención para los refugiados y facilitar que los inmigrantes puedan trabajar.

EUROPA: El futuro de Francia dentro de la Unión Europea (UE) divide a los candidatos como casi ningún otro tema. Las propuestas respecto de Europa van desde el abandono del euro que propone Le Pen, que también quiere un referéndum sobre la permanencia de Francia en la UE, hasta la renegociación de los tratados de la UE (Mélenchon), pasando por la defensa de más Europa en todos los niveles (Macron).

SEGURIDAD: Francia se vio sacudida por una serie de atentados terroristas desde principios de 2015 con 238 muertos que han conmocionado profundamente a la sociedad. En el país rige el estado de emergencia y en las estaciones de trenes, aeropuertos y atracciones turísticas patrullan soldados. Se han ampliado las atribuciones y medios de las fuerzas de seguridad. Este tema es un enorme desafío teniendo en cuenta que unas 2.300 personas están activas en redes yihadistas, han estado activas o han intentado estarlo, tantas como en ningún otro país de la UE.

Le Pen y Fillon apuestan por medidas de disuasión, condenas más duras y una ampliación de las cárceles. La dirigente del FN quiere expulsar de inmediato a los extranjeros que cometan delitos. Mélenchon defiende por su parte el levantamiento del estado de excepción que rige desde los atentados de París en noviembre de 2015. Macron se sitúa a medio camino: apoya ampliar las prisiones pero está en contra de prolongar el estado de excepción. Todos los candidatos con posibilidades de llegar a la segunda vuelta apoyan la creación de más puestos en la Policía, salvo François Fillon.

ECONOMÍA Y AUSTERIDAD: El débil crecimiento de Francia es uno de los graves problemas del país. En 2016 fue del 1,1%, frente a una media de 1,7% en la UE. Pese a eso, las previsiones para este año y el próximo mejoran, y hay sectores en los que Francia es muy fuerte, como la industria del lujo, la aeronáutica o el turismo.

El mercado laboral es otro de los puntos oscuros, con una tasa de un 10% de desempleo. Sobre todo los jóvenes tienen escasas perspectivas laborales, con casi un 24% de desocupación. El hecho de que el presidente saliente, François Hollande, no haya conseguido revertir esta tendencia pese a las reiteradas promesas es una de las cosas que más se le critica.

La dificultad para llevar adelante reformas y la resistencia social que genera cualquier cambio del mercado laboral son otras dificultades. Las empresas se quejan del exceso de burocracia y los elevados impuestos. Sin embargo, bajo el Gobierno de Hollande ha habido avances en este sentido.

Finalmente, la deuda es otro punto crítico: actualmente asciende a más del 96 por ciento del PIB. Con enormes esfuerzos el país ha ido reduciendo su déficit público en los últimos años y quiere situarse en 2017 por primera vez desde 2007 por debajo del tope establecido por la UE, del tres por ciento.

Respecto de las propuestas de los candidatos, Fillon es quien va más lejos en la política de austeridad: quiere eliminar 500.000 empleos públicos, reducir los gastos del Estado, menos prestaciones sociales y bajar los impuestos a las compañías. Además, elevar la edad jubilatoria a los 65 años. Macron no va tan lejos y propone recortar 120.000 empleos públicos.

Los candidatos de los dos extremos, Le Pen y Mélenchon, están de acuerdo en varios aspectos: quieren bajar la edad jubilatoria de los 62 a los 60 años, una semana laboral de 35 horas o menos, apoyo a las clases más desfavorecidas. Mientras que Mélenchon quiere compensar los gastos con más impuestos a los ricos y a las empresas, Le Pen quiere gravar a las empresas extranjeras y las importaciones. El candidato izquierdista quiere crear además 200.000 puestos nuevos de funcionarios.

Via EL UNIVERSAL

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