Paria: una península de ensueño

La Península de Paria, en el estado Sucre, es un paraíso turístico lleno de naturaleza impresionante e inolvidables paisajes, habitado por gente que aún conserva la esencia de su historia con un calor humano digno de recordar. En ella se reúne una variedad de ambientes que van desde las playas más hermosas  hasta bosques de montaña, pasando por extensas sabanas.

El viaje a Paria comienza en Carúpano y se divide en dos: En el sur de la península encontrará naturaleza virgen y alternativas tan diversas como las aguas termales de la Hacienda Aguasana (0294) 416.63.59,  saliendo de Carúpano por la vía  El Pilar-Guiria,  donde se puede sumergir en un mundo de relax y consentirse junto a su pareja durante todo el día. En el sur de Paria es imposible no compenetrarse con el paisaje, por ejemplo disfrutando de la Finca Vuelta Larga  de Klaus Müller, teléfono: (0414) 782.79.62, una hacienda con cría de búfalos, con una laguna deliciosa y fauna abundante.

Playa Medina en Venezuela

Los que tiene más tiempo pueden continuar hacia Guiria, y tomar un peñero hasta Macuro, donde desembarcó Cristóbal Colón por primera vez en tierra firme. Hay una carretera pero me dicen que está intransitable.

La otra parte de Paria es la ruta de las playas al norte de la península. Desde Río Caribe hacia Playa Medina encontraremos la ruta del cacao, una verdadera selva exuberante con matas de cacao, donde podrá observar los ambientes diferentes e impresionantes de Paria.

Luego si queremos pensar solamente en arena, sol y mar, entonces no podemos dejar de visitar Playa Medina, ubicada a 45 minutos de Río Caribe. Playa Medina es una de esas playas de Venezuela, que parecen sacadas de una tarjeta postal. Yo siempre digo que es tan perfecta que parece de mentira, como si la hubieran diseñado con Photoshop. Es que la naturaleza sensible que la rodea, el ambiente tan verde que la envuelve, y la tranquilidad serena que sólo la naturaleza otorga, está presentes en cada rincón de Playa Medina para el disfrute de los amantes de los ecosistemas tropicales.

Vista de playa de Uva

Imagínense una bahía relativamente pequeña sin olas, bañada por aguas color verde esmeralda y una franja de arena fina bien ancha. Pero lo más impresionante es la enorme cantidad de palmeras altísimas, robustas y frondosas que abundan en el lugar. Como cada dos metros aproximadamente uno se topa con alguna palmera, se puede decir que Medina es una playa totalmente sombreada, exceptuando la franja arenosa. En los extremos de la bahía dos paredes de rocas escarpadas entran casi verticalmente al mar, protegiendo la costa como vigilantes celosas de la tranquilidad de la playa. Un peñón en medio del mar a unos cien metros de la bahía, termia de dibujar este escenario imponente de playa de ensueño.  El cuadro es bien parecido a lo que me imagino como el paraíso terrenal.

En la punta oeste de la bahía, al borde del agua, se encuentra una posada delicada y preciosa, que parece sacada de un cuento de hadas. Entre los cocoteros, rodeadas de grama y trinitarias, hay ocho cabañas rústicas pero muy cómodas, con techos altos de tejas y paredes que parecen de adobe. Las casitas tienen pisos de terracota, muebles de madera, un corredor frontal con hamacas, y la mejor vista sobre la playa que uno puede desear. Las grandes tienen dos niveles y dos habitaciones con capacidad para 6 personas. La habitación del piso alto tiene aire acondicionado y la de abajo ventilador. Hay otras cabañas con capacidad para tres persona, que tienen ventilador en el cuarto. Todas ofrecen agua caliente para ducharse.

En un extremo de la posada hay una churuata muy agradable y abierta sobre la playa, que sirve de comedor y mirador a la vez, y parece colocada allí como para terminar los contornos de un dibujo hecho con perfecta sencillez.

Parado en la arena de la posada uno se asombra con la línea abrupta y quebradiza de las costas de la península de Paria, con la cantidad de peñeros repletos de pescadores, surcando el horizonte imperturbable del Mar Caribe, y con las colinas ondulantes repletas de vegetación, que parecen querer adentrarse en lo más profundo del océano.

Caminando por la orilla de la playa alejándose de la posada, debajo de la sombra de los cocoteros, hay una hilera formada por medio centenar de quioscos con techo de paja, que sirven para la estadía de los turistas que vienen por el día. Todo el lugar es precioso, sobre todo entre semana cuando no hay casi nadie.

Pero eso no es todo, porque la Península de Paria no deja de sorprendernos por la cantidad de playas espectaculares que contiene. Una de las más largas y buscadas es Puy Puy, rústica y preciosa, preferida desde hace mucho tiempo por los surfistas, amantes de la naturaleza y de la evasión.

Lo mejor de Puy Puy es la naturaleza, que parece haber depositado en esta playa sus mejores atributos; miles de cocoteros, grama que llega hasta la ancha y larga franja de arena, un pequeño río que desemboca en un extremo y el mar más ancho y azul que uno puede imaginar, batiendo con olas fuertes toda la línea costera. Puy Puy es el equivalente oriental a Cuyagua en las costas centrales. Al llegar a la playa y respirar el aire tan fuerte y tan puro que barre las palmeras de Puy Puy, uno comprende porque los ecosistemas tropicales son tan buscados por turistas y exploradores de todo el mundo.

Enseguida que uno sale del ambiente montañoso de selva que rodea a la carretera y llega a la costa, el paisaje cambia y adquiere un color brillante que transmite alegría y emoción. En una estrecha carretera de tierra, a sólo unos metros, se ven las 18 preciosas cabañas de la posada Puy Puy envueltas en grama, con techos de paja o de tejas y paredes color tierra, que se alinean debajo de las palmeras apuntando hacia el mar, a unos pasos de la arena. Todas las casitas tienen una terraza techada con una hamaca colgando, ideal para leer un buen libro con la mejor vista sobre el mar, escuchando el murmullo de las olas al fondo. No tienen aire acondicionado, pero sí calentador de agua y un baño muy limpio. Hay ventiladores tanto de techo como de pie, pero yo no tuve necesidad de usarlos porque abrí las ventanas y el viento que sopló era tal, que tuve que cerrar algunas en la madrugada.

Lo mejor de esta preciosa posada es el lugar donde se encuentra, una playa muy recta de más de un kilómetro y medio de largo, colocada sobre un Mar Caribe muy abierto sin obstáculos. Por eso las olas son tan fuertes y los surfistas aman venir con sus tablas a jugar con ellas, sobre todo desde noviembre a enero cuando el oleaje es más fuerte. También por eso debe ser que las tortugas marinas escogen a Puy Puy como playa de para desovar, principalmente entre los meses de junio y agosto.

Puy Puy es una playa espectacular, y la posada Puy Puy el lugar ideal para alojarse. No pierdas la oportunidad de pasar unos días inolvidables en una de las playas más bellas y naturales de Venezuela.

Continuar a San Juan de Las Galdonas significa un viaje bellísimo con unas vistas espectaculares de las montañas y de la costa. En San Juan recomendamos la posada Las Tres Carabelas (0294) 211.26.22, o Hábitat Paria (0294) 511.95.71. Realmente la península de Paria es un viaje espectacular e inolvidable, no deje de conocerla apenas tenga una oportunidad.

CÓMO LLEGAR

Desde Caracas se toma la autopista a oriente, se pasa Barcelona, Puerto La Cruz, Cumaná, y se llega a Carúpano. De Caracas a Carúpano son unos 530 kilómetros, que se hacen en 8 horas aproximadamente. Esa es la base de operaciones de Paria.

DÓNDE ALOJARSE

En Playa Medina está la Posada Medina, teléfono: (0294)331.52.41, www.ecoposadasdelmar.com.  Es la única opción de alojamiento en esa playa, y es preciosa.

En las Villas Playa de Uva, cerca de Río Caribe. Teléfono: (0212)263.36.49, www.parquenivaldito.com, que son espectaculares.

Hay varias opciones de alojamiento en la playa Puy Puy, pero la mejor con diferencia es la posada Puy Puy, al comenzar la franja de arena. Teléfono: (0294)331.39.17, www.ecoposadasdelmar.com.

NO OLVIDE

Mucho protector solar, sombreros, trajes de baño de sobra y lentes de sol.  Llevarse un libro clásico como Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Lo disfrutará muchísimo más en la naturaleza tierna de playa Medina.

Vía eluniversal

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