El centenario de la Revolución Rusa, eje de exposiciones en Moscú y San Petersburgo

Cien años después de la revolución de 1917, muchos turistas buscan hoy en Rusia las huellas del acontecimiento que marcó buena parte del siglo pasado. Acaso se vean un poco desconcertados, tratando de entender los vaivenes de la historia rusa. Hoy la momia de Lenin sigue a la vista en su mausoleo de la Plaza Roja de Moscú, a pocos metros del shopping GUM, donde abundan las grandes marcas internacionales.

El centenario de la Revolución Rusa, eje de exposiciones en Moscú y San Petersburgo

La catedral de San Basilio y el Mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú (Andrey Rudakov/Bloomberg)

La estación del subte Oktyabrskaya aún conserva una estatua de Lenin, pero desde el año 2000 el zar Nicolás II (derrocado en 1917 y ejecutado en 1918) es un santo mártir canonizado por la iglesia ortodoxa rusa. Desde la década de 2000 el día 7 de noviembre, marcado por la tradicional fiesta de aniversario de la toma del poder por los bolcheviques (ocurrida el 25 de octubre según el antiguo calendario Juliano) evoca más bien la victoria rusa en la Segunda Guerra Mundial. Recuerda el desfile militar ruso en Moscú del 7 de noviembre de 1941, cuando las tropas alemanas estaban a pocos kilómetros y a punto de tomar la ciudad.

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El típico desfile militar del 7 de noviembre en Moscú, que celebraba la revolución de octubre de 1917 REUTERS/Denis Sinyakov

En 2013, para celebrar los cuatros siglos de la dinastía de los Romanov, hubo una exposición en Moscú patrocinada por la Iglesia Ortodoxa Rusa e inaugurada por Vladimir Putin y las autoridades eclesiásticas. Miles de personas la vieron. Ese éxito alentó la creación de la muestra permanente “Rusia, mi historia” en el renovado Centro Panruso de Exposiciones (vdnh.ru/en). En 18 salas distribuidas en dos pisos de uno de los pabellones del Centro Panruso, se narra la compleja historia rusa. El acento está puesto en la dinastía de los Romanov que gobernó entre 1613 y 1917, además del rol de la Iglesia Ortodoxa, las consecuencias de la revolución de 1917 y la “Gran guerra patria” de 1941-1945.

Los rusos saben que, en Moscú, Putin tiene en su despacho presidencial del Kremlin un retrato del zar Nicolás I, quien impulsó la Guerra de Crimea en 1853 contra el Imperio Otomano, Francia e Inglaterra.

Y acaso los turistas más informados saben que en 2003, para celebrar los tres siglos de historia de la ciudad de San Petersburgo, regresaron a las puertas principales del Palacio de Invierno las águilas doradas de dos cabezas que sostienen una corona, símbolo de los Romanov. El famoso palacio integra el complejo cultural de edificios del Museo Hermitage donde esas águilas habían desaparecido de las puertas en 1917 con la revolución.

En 1927, cuando el cineasta Sergei Eisenstein filmó “Octubre”, no había águilas. Se recrearon sólo para el decorado de este filme mudo, que es un clásico del cine soviético.

Los turistas descubrirán que en la Rusia actual no se celebran oficialmente los hechos de 1917. La idea es conmemorarlos con exposiciones en museos y academias, pero no en las calles.Como explicó al diario The New York Times el vocero de Putin para temas culturales, Mikhail Shvydkoy, “para un grupo de gente la revolución fue la sentencia de muerte de la Gran Rusia, el momento en que se detuvo nuestro desarrollo en Europa. Pero para muchos otros, el pasado soviético fue el mejor momento de sus vidas. Putin trata de unir el país y cualquier celebración por parte del Estado ahondaría esa división”.

El hito histórico y sus efectos

Por eso, algunas de las más reconocidas instituciones culturales rusas tratan de entender lo sucedido en 1917 y sus consecuencias, pero sin sacralizar la revolución.

El centenario de la Revolución Rusa, eje de exposiciones en Moscú y San Petersburgo

El Palacio de Invierno en San Petersburgo, que hoy es parte del museo estatal Hermitage (Getty Images)

En San Petersburgo, es el caso del Museo Hermitage(www.hermitagemuseum.org) con la serie de exposiciones de este año reunidas bajo el título de “Storming of the Winter Palace”, o sea, “la toma del Palacio de Invierno”.

En Moscú, la muestra decisiva parece ser “Somebody called 1917” en el pabellón dedicado al arte moderno en la Galería Estatal Tretyakov, ubicado en la calle Krimsky Val (www.tretyakovgallery.ru/en).

También en Moscú, los hechos y sus protagonistas son revisados en otra exposición importante, “1917 The Code of Revolution”, que se hace en los salones del Museo Estatal Central de Historia Contemporánea de Rusia (www.sovrhistory.ru/en), el mismo que años atrás era conocido popularmente como el Museo de la Revolución.

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En distintas salas del imponente Museo del Hermitage, en San Petersburgo, se montaron a lo largo del año 2017 varias muestras. Una de ellas, “Dos ministerios y la revolución” ocupa el foro del antiguo edificio del Estado Mayor, donde en la época zarista funcionaron los ministerios de Relaciones Exteriores y Finanzas. En los agitados meses de 1917 por aquí se pasearon Kerensky, Trotsky, Stalin, Lenin y muchas otras personalidades. Se pueden ver fotografías y documentos, entre ellos los escenarios usados por Eisenstein para su película “Octubre”.

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En San Petersburgo, la plaza con la columna de Alejandro y el edificio del viejo Estado Mayor, hoy integrante del museo Hermitage, (Getty images)

El 25 de octubre se abre la muestra mayor, “El Palacio de Invierno y el Hermitage en 1917”, dedicada a recordar los hechos históricos que sucedieron aquí cuando, luego de la revolución de febrero de 1917, el complejo de edificios fue un hospital militar y la sede del Gobierno Provisional liderado por Kerensky.

Esa muestra, que estará abierta hasta enero de 2018, analiza la abdicación del zar Nicolás II, la revolución de febrero de 1917 y el nuevo gobierno de Kerensky, su caída y la revolución de octubre encabezada por Lenin y los bolcheviques, hechos que desencadenaron una guerra civil que se extendió hasta 1922. Se podrán ver cartas, fotografías, reliquias y obras de arte cedidas por los archivos estatales de Rusia. Entre ellos, la carta de abdicación del zar, los diarios personales del zar y su esposa, carteles revolucionarios de época, los juguetes de los hijos del zar, el equipamiento diseñado por el joyero Fabergé para los hospitales y el ejército, además de varios documentos sobre el rol de los soldados, campesinos y aristócratas en 1917.

También en San Petersburgo, más allá de las exposiciones oficiales, se sabe que el 6 y 7 de noviembre la plaza del Palacio de Invierno verá una representación con actores, bailarines y proyecciones de cine, que escenificarán la toma del palacio. Es una idea de “1917 Free History”, un grupo de artistas e intelectuales muy activo en las redes sociales (https://project1917.com) encabezado por el reconocido periodista y escritor ruso Mikhail Zygar, que cada día cuenta en la web los hechos de 1917 rescatando textos e imágenes de época. En diciembre pasado, Zygar presentó su proyecto en la Galería Tretyakov de Moscú con una performance donde el público invitado debía vestirse al estilo de la aristocracia zarista, para ver a actores que encarnaban a Lenin, el monje Rasputin y el poeta Mayakovsky.

En Moscú es inevitable detenerse en la exposición del Museo Estatal Central de Historia Contemporánea de Rusia, que reunió más de mil quinientos objetos de época cedidos por museos de todo el país. Al menos hasta fines de noviembre próximo se puede ver “1917 The Code of Revolution”, una muestra multimedia con rarezas como los apuntes y notas manuscritas de Lenin y algunos objetos del legendario crucero “Aurora” (que está anclado en las afueras de San Petersburgo y puede visitarse) cuyos marineros dieron la señal para la toma del Palacio de Invierno. Se ven las armas usadas por los bolcheviques para fusilar al zar Nicolás II junto a su familia en 1918. Hay carteles de propaganda y testimonios de personajes históricos.

Bastión del arte ruso

También en Moscú, la Galería Estatal Tretyakov -el museo de arte clásico y moderno ruso más reconocido del país- reunió 120 obras para la exposición “Somebody called 1917” . Son pinturas y esculturas realizadas por grandes artistas rusos de distintas tendencias, todos ellos marcados por la revolución. Muchas de estas obras fueron cedidas especialmente para esta muestra por museos de Francia, Israel, Holanda, Grecia, Inglaterra y España.

El centenario de la Revolución Rusa, eje de exposiciones en Moscú y San Petersburgo

El público y las obras de arte en una de las salas de ia Galeria Tretyakov, el gran museo de Moscú cuya colección reúne arte todas las epocas históricas de Rusia

Están allí los utopistas que apostaban al arte abstracto y aquellos otros que veían en los obreros y campesinos la encarnación de la nueva Rusia. Entre los pintores figurativos hay obras de Mikhail Nesterov, Kuzma Petrov Vodkin, Boris Grigoriev, Boris Kustodiev y Zinaida Serebryakova. Entre los impulsores del arte abstracto, no faltan Vassily Kandinsky, Kazimir Malevich, Pavel Filonov, Olga Rozanova, Ivan Klyun, Lyubov Popova y Alexander Rodchenko.

Se dice que Rusia aún no logró asumir la agitada historia que vivió en el siglo XX. Acaso sea porque los símbolos y fantasmas de esa historia siempre vuelven. No es necesario ser un historiador para comprobarlo, basta con detenerse en la estación Voykovskaya de la línea 2 del subte de Moscú, que se llama así en homenaje al diplomático Pyotr Voykov (1888-1927), el hombre a quien algunos hoy responsabilizan por la ejecución del zar Nicolás II en 1918.

Y si de símbolos se trata, a fines de 2016 se inauguró a pocos metros del Kremlin una estatua del príncipe de Kiev en la época medieval, Vladimir el Grande. En el año 988 de nuestra era, Vladimir adoptó la religión cristiana ortodoxa en su reino, que fue clave desde entonces en la cultura de Rusia.

También es significativo lo que ocurrió con la estatua de Félix Dzerzhinsky ubicada en la céntrica plaza Lubyanka de Moscú, frente al edificio sede de la KGB. Derribada en 1991 en los días finales de la Unión Soviética, la estatua de Dzerzhinsky (quien en 1917 creó la policía secreta a pedido de Lenin) terminó expuesta en un museo al aire libre de Moscú. Es el Muzeon Park, situado a pocos metros del río Moscova y el pabellón de arte moderno de la Galería Tretyakov en la calle Krimsky Val. En 2012 el Muzeon Park fue remodelado, es un parque de esculturas y allí se exponen más de 700 estatuas de la época soviética. Hoy es un paseo muy popular en Moscú.

Pero hay quien opina que en Rusia el pasado no termina de pasar. Es que a pocos kilómetros de Moscú, en la ciudad de Orel, se inauguró en 2016 la primera estatua del famoso zar Iván el Terrible, quien gobernó Rusia en el siglo XVI con una crueldad legendaria y además conquistó nuevas tierras para el naciente imperio.

Vía Clarín

 

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